Qué es El Arte de la Erótica

Mi Bienvenida a  El Arte de la Erótica,  mi espacio y  ahora también vuestro. Quien mueve montañas empieza cargando pequeñas piedras.   ...

El Olfato, nuestro sentido más sexual

Olor a deseos acumulados, a excitación creciente, 
a tu recuerdo. 
Olor impregnando mi cuello, dejándose huntar por ti,
con tus dedos. 
Olor a dulzura, a pasión, a sueños caprichosos,
a caminos sin regreso.
María Ramos

En las relaciones eróticas no solo toman parte nuestro cuerpo y nuestro cerebro, también los 5 sentidos se ponen sobre la mesa y quizás sea el olfato el sentido que más pone de su parte durante un encuentro erótico debido a que las feromonas juegan un papel crucial.

Pero, qué son las feromonas?


Las feromonas son unas sustancias volátiles segregadas de manera natural por los seres vivos cuya función principal es la de mostrar su disponibilidad o compatibilidad sexual. Sustancias, que a pesar de contener la misma composición química cada persona genera unas únicas e irremplazables. Su receptor es el órgano vomeronasal o el órgano de Jacobson que se localiza en el hueso vómer entre la nariz y la boca.
Percibir durante un rato las secreciones que la piel de otra persona produce, genera un aumento de la actividad del hipotálamo, un área cerebral muy importante en el comportamiento sexual produciendo cambios conductuales en los sujetos.
Qué quiere decir todo esto? Pues que estamos ante unas sustancias capaces de provocar cambios de manera inconsciente en el comportamiento sexual, actuando en el antes, el durante y el después de un encuentro erótico. Explico cómo:
  • El antes: Ese momento lleno de seducción que todo encuentro erótico requiere. Cada persona tiene un olor muy particular que le hace resultar atractivo/a según la persona que lo recepcione. De esta manera puede explicarse por qué ante una fotografía de alguien no se reacciona de la misma manera que en persona y alguien que podría no decirte nada más, de repente se convierte en el anhelo de tus deseos. Lo mejor es que apenas se es consciente de ese momento, aunque solo es cuestión de prestar atención a algunas señales. Sentirse atraído por alguien hace que reaccionemos de diferentes formas y aunque no queramos nuestro lado más coqueto sale a dar un paseo: un juego con el pelo, sonrisa fácil para llamar su atención, miradas furtivas, … pueden ser algunas de esas respuestas.
  • El durante: La exposición constante a la piel de alguien que nos atrae altera nuestra temperatura corporal y la sudoración además de otras respuestas autonómicas que tenemos de manera inconsciente y esto provoca un aumento de la excitabilidad, al menos, predispone el momento. Curioso, porque nos empeñamos en oler “bien” y nos echamos tal cantidad de perfume que a veces, lejos de atraer, camuflamos ese olor natural que todos tenemos, que es el que realmente atrae. (No es cuestión de no ducharse, sino de aceptar nuestros olores naturales, sin aditivos) esos que encienden nuestras más primitivos instintos.
  • El después: Todos los sentidos son importantes a la hora de vivir una experiencia, pero el olfato es el que será capaz de rememorar hechos de una manera más fiable que cualquier otro, evocará recuerdos de forma muy fidedigna. Este sentido tiene un impacto directo sobre nuestras emociones y como el reconocimiento del olor es inmediato reconstruimos la experiencia vivida casi al instante, ya que el sentido del olfato va directo al cerebro, no como los otros que pasan primero por la espina dorsal. A quién no le gusta regocijarse en esos momentos que nos dejan sin aliento?
Ahora empezaréis a ver el olfato con otros ojos… y no es para menos. Aunque os diré algo más, no hay olores que nos encanten y otros que odiemos de forma innata, sino que los olores se asocian a experiencias vividas más o menos agradables porque son el resultado de un aprendizaje previo.

Por ello os invito a permitiros el placer de entrenar y a reaprender a usar vuestro olfato preparando distintos aromas en muchos formatos cuanto más naturales mejor, (alimentos, plantas, velas, inciensos…) y tapando vuestros ojos procurar recepcionar cada olor recreándonos en las sensaciones que cada uno os ofrece. Probad, siempre que sea posible a tocarlo y olerlo desde vuestra piel o a echarlo incluso sobre el cuerpo de vuestro/a acompañante sexual y de nuevo gozar con las sensaciones que os hará experimentar.

Si ya lo decía Salvador Dalí "De los 5 sentidos, el olfato es incuestionablemente el que mejor da la idea de inmortalidad.”

María Ramos
Psicóloga y Sexóloga

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